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EL ABORTO SELECTIVO POR RAZÓN DE SEXO

 

Iº- INTRODUCCIÓN.

Cualquier texto de biología o de sociología nos indica, sin discrepancia alguna, que la proporción natural, permanentemente estable y universal de nacimientos, en el género humano, es de 105 niños por cada 100 niñas resultando que en la práctica[1], se produce un perfecto equilibrio del 50% de la población mundial entre ambos sexos. Estas líneas, lejos de cualquier posicionamiento antiabortista[2], de confusiones alarmistas o de disparatadas conclusiones, quieren traer a la palestra, algo que, desde hace unas décadas está ocurriendo de forma silente, progresiva y con poco cuestionadas derivaciones que pudieran resultar ser tan incontrolables como preocupantes.

Una pregunta inicial: ¿qué pasaría sí, este equilibrio se rompe y en el planeta, en un próximo futuro, hubiera 7 varones por cada 3 mujeres? Pues, probablemente, algo simple como que en unas 20 generaciones, o unos 500 años, a ese ritmo, el género humano se extinguiría. Es esta una cuestión que depende de las frías matemáticas; una generación con un desfase de 7 a 3 que admitiera el aborto selectivo por razón de sexo, se reproducirá con un desfase, por poner un ejemplo, de 7,2 a 2,8 y así hasta que la mujer quede en un precario desequilibrio o bien, simplemente, desparezca de la faz de la tierra. Lo dicho hasta ahora bien pudiera parecer un despropósito pero resulta que los datos[3] que vamos a manejar están sobradamente avalados con otros que vieron la luz en una revista médica y científica de muy reconocido prestigio. En efecto, The Lancet[4] ya publicó un artículo en el que el Dr. Shirish Sheth del Hospital “Breach Candy” señalaba que; “…a escala mundial, este desequilibrio natal es de 100 millones menos de nacimientos femeninos…”. Por otro lado, en 1990, Amartya Kumar Sen, economista bengalí, premio Nobel de Economía en 1998, opinaba algo muy similar a lo ya repetido sobre el aborto selectivo por razón de sexo[5]. Examinar este fenómeno, desde una óptica sociológica y legal, es el propósito de las siguientes líneas.

        

         IIº.- ALGUNAS CIFRAS.

 Ante los datos anteriores bien se podría opinar, consecuentemente, que el descenso de la población femenina es algo que no sólo ocurre en Asia y China y así, por ejemplo, en China se llega a alcanzar los 133 niños en algunas provincias lo que supone un 30% por encima de la tasa biológica y resulta que, allí, a fecha de hoy y ya irremediablemente, unos 25 millones de hombres no tendrán la posibilidad de encontrar una esposa o la madre de sus hijos entre 2015 y 2030. En 1990 había en la India 25 millones de hombres más que de mujeres, diferencia que en 2001 había aumentado a 35 millones. Algunos expertos estiman que en dicho país allí actualmente ya hay 50 millones de hombres más que de mujeres. Cabe destacar que Asia y China cuentan con el 40% de la población mundial, con lo cual un desfase en la población por sexos de Oriente está repercutiendo planetariamente mucho más de lo que, en un análisis ingenuo, pudiera deducirse.

 

IIº.- Iº.- LAS CIFRAS SILENCIOSAS.        

Incidiendo en lo anterior y sí, por curiosidad, mirásemos en internet nos encontraremos que muchos datos que aparecen avalan sobradamente que el aborto selectivo por razón de sexo, no es ningún fenómeno local, sino que, por el contrario, abarca a todo el planeta. El aborto selectivo de niñas no es una curiosidad o una extravagante conducta propia de algunos países del lejano y ajeno continente asiático. Es una práctica más o menos frecuente y, cada vez, más próxima a nuestro entorno. Por ejemplo; en Rusia, por cada 100 mujeres, hay 115 hombres, en Armenia hay 120 nacimientos de niños por cada 100 de niñas, en Bulgaria y en Egipto 108, en Grecia y El Salvador 107 y, en general, en toda África nacen 107 varones por cada 100 mujeres. También en Estados Unidos, este fenómeno se puede deducir del estudio realizado por dos economista, Douglas Almond y Lena Edlund[6], de la Universidad de Columbia, publicado en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS) que examina la distribución de niños y niñas entre los recién nacidos en Estados Unidos de padres chinos, coreanos e indios. En el caso del primer hijo de estas familias, la tasa entre sexos se ajusta al patrón normal de 1,05 a 1 (lo que significa que por cada 100 niñas nacen unos 105 niños). Pero cuando el primer hijo resulta ser una niña, la probabilidad de que el segundo sea un niño se eleva hasta 1,17. Si la familia ya tiene dos hermanas, la probabilidad de que el tercer hijo sea un niño llega a la inusual cifra de 1,51. Un artículo del Wall Street Journal que, en fecha 21 de abril de 2008, examinaba el problema en su primera página aportaba más cifras relacionadas con otras que, anteriormente ya se habían dado a conocer cuando UNICEF presentó en la India su informe “Situación de los Niños del Mundo 2007” en el que responsables de dicha Organización dependiente de Naciones Unidas afirmaban que en la India nacen 7.000 niñas menos cada día en comparación con la media mundial. La nada sospechosa Organización “Human Rights Watch” -y no las Asociaciones Pro-Vida o el Vaticano- se preocupan por este tema[7]. Y, sin embargo, parece que nada pasa; recordemos que la Justicia Sueca, muy recientemente ha dictaminado que; “…no se puede negar el aborto a la mujer que no quiere tener un hijo de determinado sexo. La aclaración ha venido provocada por el caso de una mujer que ha abortado ya dos veces para no tener una niña, porque ya tenía otras…”[8].

Con relación a estos datos y a su significado, la periodista Collen Carroll Campbell denunció que muchas feministas norteamericanas silencien este fenómeno del aborto selectivo de niñas con estas palabras: “…su negativa a introducir limitaciones al derecho al aborto ha conducido a una de las paradojas más amargas de la era post-feminista: lo que fue presentado hace años como un medio para liberar a las mujeres hoy se ha convertido en un instrumento para eliminarlas…”. No podemos olvidar que con los modernos métodos de analítica, como el ultrasonido o como la prueba de ADN en sangre y otras ya se puede saber el sexo del feto entre la sexta y la octava semana.[9]

 

IIº.- IIº.- LAS CIFRAS SILENCIADAS.

Junto con las anteriores cifras, lamentablemente, nos encontramos con que hay otras que ya no proceden ni de prestigiosos pero influenciables doctores o economistas, ni de Asociaciones manipulables o fuentes de escasa fiabilidad. Resulta que en la 51ª Sesión de la “Comisión sobre la Situación de la Mujer”, celebrada en el ámbito de la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York entre el 26 de febrero y el 10 de Marzo de 2007, se redactó un informe bajo el título de “A Girl’s Right to Live. Female Fooetocide and Girl Infanticide”[10] que, explícitamente aborda la situación de las niñas de diversos países de todo el mundo, con especial atención a la discriminación que padecen en muchos países por el hecho de ser niña, incluida la privación de su propia existencia[11]. También desde otros organismos oficiales, por ejemplo, “La Asociación para la Planificación Familiar de China” se admite, con todo tipo de detalles, que el desequilibrio ha alcanzado el punto de que en determinadas ciudades llegan a haber hay ocho chicos por cada cinco chicas y, entre los niños de menos de 4 años de la ciudad de Lianyungang, hay 163,5 chicos por cada 100 chicas y que en el resto de China, 99 ciudades tienen una proporción mayor de 125 chicos por cada 100 chicas.

Eso son cifras pero algo, todavía, más grave pasa cuando la Vicedirectora Ejecutiva del “Fondo de Población de las Naciones Unidas” (UNFPA), Sra. Purnima Mane sostiene públicamente que este problema “…lo ubicamos en el contexto de la discriminación contra las mujeres…” y, en la propia inauguración de la Conferencia, la Ministra de Desarrollo de Mujeres y Niños de India, Sra. Renuka Chowdhry, exigió una mayor participación política de las mujeres y una presión por leyes que les den poder, como remedio al desequilibrio en la relación de nacimientos; “…no jueguen con la naturaleza...…eso conducirá a una mutación de la sociedad…”. Pero, a continuación, alertó que esto podría conducir a una mayor violencia, migraciones y tráfico, así como a mayores presiones sobre las mujeres, con las siguientes reflexiones; “…cuando no hay reconocimiento económico hacia el trabajo de las mujeres y no hay valores sociales adjuntos a este género en particular, cuando la manera de compartir recursos sigue siendo desigual, cuando a las mujeres se les paga menos, entonces se vuelve más fácil eliminar a este género…”. En una palabra; hay un problema… de índole económico. O, con otras palabras, mandan las condiciones del mercado más que las propias mujeres, que, por cierto, además de mujer también es consumidora. Y, siguiendo con esta lógica económica, en un futuro no remoto se va a dar la circunstancia de que solamente puedan configurar familias tradicionales las clases altas, ya que posiblemente, ante la ya tangible escasez de mujeres, se invertiría la devaluada institución de la dote y “…el que pagase más por la novia se la llevaría…”. Fuera de esta hipótesis acientífica, lo que queremos resaltar y que no aparece en las palabras citadas es el siguiente interrogante: ¿nadie quiere pensar que si no hay mujeres, tampoco habrá género humano, aunque todos los varones seamos inmensamente ricos?

También la óptica económica nos servirá para entender el problema de China o La India donde debemos analizar el contexto en el que ocurren estos abortos selectivos, ya que, por ejemplo en la India el hombre es el que hereda el linaje, el patrimonio y cuida de los padres. Y a la mujer hay que darle una dote para que pueda casarse con lo cual resulta ser una carga económica. En teoría, la dote es ilegal desde 1961, pero sigue plenamente implantada en las costumbres. Basta recordar el aforismo asiático que dice que; “...criar una hija es como regar el jardín de otro…” En muchas regiones chinas las parejas sólo pueden tener un hijo y esto ha desencadenado la preferencia por el varón, los hombres heredan el linaje y se ocupan de cuidar a los padres en la vejez, mientras la mujer cuida de la familia de su esposo. El Gobierno indio ha ilegalizado los diagnósticos prenatales, ha anunciado incentivos económicos para las familias que tengan hijas y efectúa campañas nacionales de sensibilización que, todavía no ha surtido efecto constatable. Estas medidas deben ser potenciadas ya que, a nuestro modo de ver, están adecuadamente encaminadas a cambiar una conducta que se traduce, cuanto menos, en un poco calculado y brutal desprecio hacia el sexo femenino.

Frente a esta actitud el mundo occidental parece querer desentenderse del asunto eludiendo el mensaje de una frase que E. Hemingway recogió de John Donne y que todo americano conoce: “…nadie es una isla, completo en sí mismo…y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti…”. Porque lo lógico sería que todas las Naciones se involucren en un asunto que, más tarde o más temprano, va a afectar a toda la humanidad; pensar lo contrario es tan ingenuo como imprudente. Si la sociología, las costumbres o determinadas decisiones de unos ciudadanos afectan al resto del planeta de forma negativa no hay que quedarse tan quieto como un avestruz atemorizado. No proponemos nada subversivo, tan sólo que la lógica que limita la posesión de armamento nuclear se interprete analógicamente… y es que resultaría tan deprimente que nuestras orgullosas bombas atómicas nos sobrevivieran porque nuestra estupidez (en una nueva vuelta de tornillo) nos impida estrenarlas.

 

IIIº.- EL RESULTADO DE TANTAS CIFRAS; EL ABORTO SELECTIVO POR RAZÓN DE SEXO.

Resulta patente que, junto al muy legítimo e indiscutible derecho de toda mujer a una interrupción voluntaria de su embarazo es fácil confundir el, llamémosle, “Aborto Selectivo por Razón de Sexo”. Y existe una sutil, casi imperceptible línea que separa ambos conceptos.

1º) - Tengamos en cuenta que toda interrupción voluntaria de un embarazo, en las más diversas legislaciones, suelen tener su fundamentación en:

A)   Que sea necesario para evitar un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada.

B)   Que el embarazo sea consecuencia de una violación.

C)   Que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas.

2º) – Mientras que, por el contrario el que hemos denominado “Aborto Selectivo por Razón de Sexo” no tiene otro fundamento ni otra base que la discriminación por razón de sexo que, explícitamente, viene proscrita en el artículo 7 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU de 1948[12] y que es un fruto podrido de la concepción patriarcal y machista de una sociedad, que permanentemente minusvalora al sexo femenino.

Sin embargo, la diferencia más contundente y trascendente entre ambos supuestos de la interrupción voluntaria de un embarazo radica en que;

a)     si el primer caso se constituye como un Derecho de toda Mujer que solamente le afecta a ella y a nadie más debe importar, por el contrario cuando

b)    la interrupción del embarazo está motivada tan sólo en la preferencia del sexo masculino frente al femenino esto ya afecta, en menor o mayor grado, al ámbito social de esa mujer que, voluntariamente, interrumpe la gestación al saber que va a parir una niña, pues, a medio o a largo plazo, va a interferir en el normal desarrollo de futuras generaciones, en las va a provocar que otras madres, decenas de años después, se vean obligadas a abortar  fetos masculinos o que muchos varones no puedan acceder a Derechos reconocidos por las Leyes como son la familia o los hijos[13].

Ante esta taxativa diferencia nosotros, con tanta convicción como humildad, opinamos que la Ley debería impedir esta segunda conducta. Dicho en términos más rotundos; alguien que abortara, personal o indirectamente, exclusivamente, por razón del sexo del feto, debería ser castigado. Y la razón, ya dicha, es que su conducta se sale de la esfera de lo privado y legítimo para afectar, negativamente, a su entorno social, en un futuro más o menos inmediato. Sería muy conveniente reflexionar, a nivel mundial, sobre la posibilidad de que el “aborto selectivo por razón de sexo” pasara a ser una conducta prohibida, pues, es relativamente fácil deducir que la misma podría llegar a incidir, en unos 500 años en algo tan catastrófico como la extinción de la especie humana, sin necesidad de cambios climáticos ni bombas de atómicas sino con un medio más potente; la pura estupidez. Repetimos que es cuestión de matemáticas; sí se sigue dislocando el equilibrio de sexos en el género humano, sin que nadie ponga un freno, esto, obviamente, será un proceso ascendente, porque si ahora se reduce el número de mujeres el asunto generará que dentro de 30 años, se haya multiplicado esa reducción y exponencialmente, así ocurrirá dentro de 75, 100, 300 años.

Que nosotros sepamos, junto con normas religiosas el método, tan rudimentario como contundente para evitar una conducta que, socialmente, no está especialmente recriminada es el Código Penal y por eso nos atrevemos a plantear que el “Aborto Selectivo por Razón de Sexo” fuera un delito. Y es que resulta que, en casi todo el planeta se considera delictiva aquella conducta que altere, gravemente, el medio ambiente, bajo el título de Delito Ecológico; pues bien, una cuestión; ¿los humanos no formamos parte del entorno ecológico? Eliminar 100.000.000 de crías de oso polar, dado que su piel es productiva, es algo que no podemos permitirnos[14]

 

IVº.- EL PROBLEMA Y SU POSIBLE SOLUCIÓN.

Ante el escenario ideológico, estructural, sociológico, legal y práctico y cuando ya se ha acreditado que faltan alrededor de cien millones de mujeres en el planeta, tal y como hemos expuesto, primeramente convendría hacerse una pregunta; problema ¿qué problema? Y es que al mencionar esta cuestión parece que su difusión sea producto de un catastrofismo indecente, de una encubierta ideología antiabortista o bien de una malsana voluntad de provocar la inquietud ciudadana. Con toda la sinceridad, afirmamos que en estas líneas no se encubre ninguno de estos intereses indecentemente planteados ni ingenuamente manipulados.

Pues bien, si en el planeta hoy ya hay un déficit de más de 100.000.000 de mujeres, como ya hemos referido y contrastado, es que, lo queramos ver o no lo queramos ver, hay un problema. Plantearse que para resolverlo bastaría con invertir el “aborto selectivo por razón de sexo” es una solución no sólo ingenua sino que, jurídicamente tan inaceptable como despreciable. Y es que si nos planteamos la obligación de que existan tres o cinco generaciones con una tasa de natalidad predominantemente femenina incurrimos, claramente, en otro problema; hemos creado, literalmente, “máquinas de parir” o simples esclavas sexuales y, tal vez, familias poliandrias. Tal solución nos plantea, nuevamente, dos cuestiones; ¿dónde quedan las tan apreciadas Declaraciones de Derechos Humanos?, ¿por qué la bisnieta de la mujer que hoy practica un aborto selectivo por razón de sexo habrá de verse tan limitada en uno de sus más arraigados derechos? En definitiva, esa futura mujer estará cumpliendo con la pena que ahora los Códigos Penales no atinan a imponer a sus bisabuelas. Desde la óptica jurídica se desvanecería ese concepto tan intangible como intocable que sólo el culpable de un delito debe ser sancionado, no cabe la traslación personal de las penas, ni la subsidiariedad, ni nada que, sin conculcar sus derechos, pueda obligar a una mujer del año 2300 a abortar en determinadas circunstancias. Justo las que hoy estamos generando. En defensa de esas futuras generaciones, que ni votan ni consumen, hay que evitar, castigándolo, el “Aborto Selectivo por Razón de Sexo”, tal y como prohibimos los cultivos transgénicos simplemente por razones tan simples como que:

  • Pueden contener sustancias tóxicas.
  • Pueden producir alergias.
  • Contienen un ADN extraño.
  • Pueden crear alergia a antibióticos.
  • Los trangénes pueden escapar del control humano y modificar el medioambiente.

Pero, todavía más simple, más locuaz y más patente es que no resulta nada difícil deducir que, con sólo tres generaciones de este estúpido pero necesario esquema imaginario de invertir el “aborto selectivo” habría padres con edad de bisabuelos al tiempo que una inconcebible desestructuración social, que no se recuperaría, pensamos nosotros, en unos pocos años. Solventar esto no sería tan fácil como hizo Noé[15], cuya fórmula nunca se ha explicado y que Charles Darwin seguro que no podría compartir. Pues sí, tenemos un problema… Y para solventarlo mejor es recurrir a Darwin que a Noé, modestamente opinamos.

 

Vº.- CONCLUSIONES.

En realidad si obviamos los informes asiáticos o las fugaces noticias de Europa o América sobre el tema del aborto selectivo por razón de sexo, lamentablemente, tenemos que decir que para nada, ni a nadie, causa la menor preocupación este tema[16]. Ante tal unanimidad de legisladores y políticos debemos de entender que, lo que las cifras aportadas inicialmente, nada indican y quedarnos con la duda de que nuestras ideas hayan sido fuertemente influenciadas por las organizaciones extremistas que quieren desconocer el Derecho al Aborto. Tal vez sea así o tal vez no. El caso es que nada se podrá hacer desde la mera especulación o, quizás, desde el disparate. No hay Leyes que eviten este proceder y, está claro, que solamente, el Pueblo Soberano está facultado para determinar qué y quienes harán las Leyes. De nada valen las reflexiones con o sin fundamento cierto.

Asumido lo dicho líneas arriba solamente queda por resolver una cuestión ¿cómo valorar el dato, contrastado y público, de que en el Planeta Tierra falta unos 100.000.000 de mujeres? ¿Es mejor tomar alguna medida cuando falten, por ejemplo, 1.000.000.000? Esa es, precisamente, la clave; sí que hay un problema pero para nuestros bisnietos o tataranietos, no para nosotros. Por eso, con confiar en que la tasa de longevidad no aumente tan espectacularmente como lo ha hecho durante el siglo XX, no pasa nada. En el caso contrario pudiera pasar, simplemente, lo mismo que, con tanta frecuencia como indecencia, ocurre ahora y es que mis bisnietos me encierren en una Residencia Geriátrica, como un mueble inútil en un desván polvoriento. Pero, entonces, con un pequeño matiz; que cuando, después de abandonarme, volvieran a sus silenciosos hogares no tendrían el menor remordimiento y ese silencio, en vez de acusador, ahora estaría legitimando mi merecido entierro en vida; pues es lo mismo que yo les he legado. Cuando antes nos referíamos a Charles Darwin era para recordar que cada generación actúa y evoluciona según los patrones de conducta que heredan de la anterior, eso a lo que llamamos cultura. Así de simple.

Frente a esta posibilidad, vale la pena volver a reproducir las palabras, ya citadas, de la periodista Collen Carroll que acusaba a feministas norteamericanas del silencio que rodea al aborto selectivo de niñas, con estas palabras: “…su negativa a introducir limitaciones al derecho al aborto ha conducido a una de las paradojas más amargas de la era post-feminista: lo que fue presentado hace años como un medio para liberar a las mujeres hoy se ha convertido en un instrumento para eliminarlas…”.

 

RAMÓN MACIÁ GÓMEZ

Magistrado Jubilado

iuris@ramonmacia.com

 

SARA MARTÍNEZ GARRIDO

sarmaga30@yahoo.es

Noviembre de 2009


 

[1] Ello se debe que niñas y mujeres tienen una mayor resistencia y longevidad.

[2] El Derecho al Aborto libre por parte de cualquier mujer nos resulta tan incuestionable como el propio derecho a la procreación.

[4] El 10 de enero de 2006, publicaba que “…un equipo de científicos que analizó una muestra nacional de seis millones de indios, correspondientes a 1,1 millón de hogares, en 1998 y teniendo en cuenta los nacimientos declarados en 1997, evidenció que había aproximadamente medio millón menos de féminas nacidas en 1997 que las esperadas…”. Véase en; http://www.bioeticaweb.com/index.php?option=com_content&task=view&id=4150&Itemid=786

[5] Como se puede ver: http://blogs.hoy.es/ABORTONO/2009/5/19/informe-sobre-aborto-selectivo-y-infanticidio-femenino. Donde se explica que debido a la práctica legal del aborto selectivo, a día de hoy, ya hay 100 millones de mujeres menos en el mundo, en correlación con las que, estadísticamente, debieran de haber. A este respecto es interesante ver; http://www.terra.com.co/mujer/articulo/html/mur2719-la-polemica-que-rodea-al-llamado-aborto-selectivo.htm . 

[6] Véase en internet: http://www.aceprensa.com/articulos/2008/jun/06/alarma-ante-el-aborto-selectivo-en-estados-unidos/

[7] Véase http://www.hrw.org/es/news/2009/02/27/perdiendo-ni-perdiendo-mujeres.

[8] Véase; http://www.aceprensa.com/articulos/2009/oct/07/una-reforma-extremista/

[9] La prueba de ADN en la sangre se puede realizar a partir de la sexta semana. En algunos laboratorios especializados se realiza la misma prueba bajo el nombre comercial de Dete-Sex a partir de la octava semana.

[10] Texto que se puede obtener pulsando en el siguiente enlace de internet; Informe sobre el aborto selectivo presentado en la ONU.

[11] Asombrosamente, dicho informe minimiza el problema, puesto que UNICEF sostiene que “…no hay evidencias concluyentes…” del uso erróneo de los instrumentos de diagnóstico para determinar el sexo del feto.  

[12] Dicho precepto dice que “…todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación…”.

[13] El artículo 16 de la ya mencionada Declaración Universal de Derechos de la ONU dice que; “…los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio… …sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio… …la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado…”.

 

[14] Debido a la práctica legal del aborto selectivo, a día de hoy, ya hay 100 millones de mujeres menos en el mundo, en correlación con las que, estadísticamente, debieran de haber. A este respecto es interesante ver; http://www.terra.com.co/mujer/articulo/html/mur2719-la-polemica-que-rodea-al-llamado-aborto-selectivo.htm .

[15] En el Libro del Génesis se relata que Dios, hastiado de la perversión humana, le dijo a Noé: “…voy a arrojar sobre la Tierra un diluvio [...] contigo haré yo mi alianza, construye un arca y mete en ella a tu familia y a una pareja de cada especie de animal…”. Pero lo más interesante de esta historia bíblica es que, además, Noé pasó 120 años advirtiendo a sus contemporáneos del peligro que los amenazaba, pero no le hicieron caso. Que no se repita la Historia…

[16] Es paradigmático el posicionamiento de la Justicia Sueca ante este tema, al que ya hemos hecho mención.

 

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