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  GENERALIDADES DEL PROTOCOLO DE LA ASISTENCIA PSICOLÓGICA EN LA TERCERA EDAD.

 Iº.- INTRODUCCIÓN.

Indudablemente en la sociedad urbana actual los ascendientes que han alcanzado una edad elevada, en frecuentes ocasiones, pasan a ser vigilados, atendidos o cuidados por terceras personas que se ofrecen, laboralmente, para tal misión. En efecto, todos los avances médicos y la consiguiente longevidad así como la brusca mutación de las relaciones familiares y laborales de las últimas décadas  son factores, entre otros, que hacen que se nazcan y se desarrolle de forma imparable este fenómeno.

Cuando alguien recurre a un tercero para que se encargue del cuidado de sus familiares quiere que venga a ocupar un triple espectro de necesidades;

-         la vigilancia del Mayor cuando se queda solo,

-         la atención y los cuidados físicos y

-         la compañía y la atención psicológica.

Es muy fácil deducir que si casi todos los cuidadores o asistentes están perfectamente cualificados para los dos primeros objetivos; poco se sabe, poco se hace, en relación al cuidado del bienestar psicológico y mental de la Persona Mayor. A ello vamos a dedicar estas breves líneas.

 Iº.-IIº-  LA “NORMALIDAD” DE LA ALTERACIONES EN LA TERCERA EDAD.

Tenemos que partir de la base de que el transcurso de los años, no implica necesariamente un deterioro invalidante de las capacidades mentales. En las Personas Mayores, muy a menudo, mantienen niveles equivalentes de funcionamiento intelectual a los de sus propias etapas anteriores.

Por el contrario, es mas usual que, con la edad se produzca, normalmente, un declive en la capacidad de adaptación y de las aptitudes físicas, que se traduce en una disminución o deterioro de algunas funciones fisiológicas y de coordinación mental; dentro ellas de suelen aparecer como las mas notables la pérdida de  la agilidad de movimientos, que se producen revelan en desfases o descoordinación puntal, sin mayor trascendencia para una buena calidad de vida.

Ello no impide que en los mayores se mantengan integras aptitudes tales como las del:

a)     Vocabulario,

b)    Captación de la información general,

c)     Sentido común o razonamiento.

 

Pero resulta también poco cuestionable que se dificulten;

a)                              La Capacidad de adquirir nuevos conocimientos o de aprender,

b)                              La memoria,

c)                               La mencionada velocidad de reacción fissiológica,

d)                              La atención y la concentración,

e)                               La incontinencia urinaria o fecal,

f)                                Episodios mas o menos frecuentes de desorientación espacio-temporal.

g)                              Algunos aspectos negativos del control emocional,

h)                              La propensión a perder o no localizar objetos,

i)                                Ciertos problemas de coherencia verbal,

j)                                Un abandono personal (vestido, higiene, principalmente)  y, a veces,

k)                              Episodios mas o menos esporádicos de agresividad o ira injustificables.

 

Iº.-IIIº-  LA “ANORMALIDAD” DE LA ALTERACIONES EN LA TERCERA EDAD.

En este plano bien podemos diferenciar tanto enfermedades degenerativas, como el Parkinson, el Alzheimer y lo que es mas frecuente; la realidad general y global de un deterioro mental senil Los primeramente indicados ya son factores mas graves y suelen anunciar un síntoma de evidente enfermedad mental coaligándose con algún problema orgánico y hasta como efectos secundarios de la medicación que el sujeto está tomando, o simplemente, a alguna alteración inesperadas y significativa en el medio ambiente habitual en que se desenvuelve.

Todo lo que no son “enfermedades degenerativas graves asociadas a la edad” se pueden englobar en el multívoco ámbito conceptual de la demencias seniles que engloban diferentes enfermedades que inciden de forma peyorativa en el funcionamiento intelectual de la Persona Mayor, a partir del deterioro del funcionamiento correcto de las conexiones neuronales cerebrales. La “demencia”, en su acepción mas general, es un trastorno crónico que incide en la memoria, la capacidad de concentración, comunicación, afectividad, aprendizaje… Sus síntomas son bien conocidos, tales como

a)                               la tendencia a olvidar episodios recientes, y recuperar como vívidos los recuerdos de hechos pasados muy alejados en el tiempo  que, incluso, pueden ser absolutamente novedosos para sus familiares,

b)                               dificultad progresiva para orientarse respecto del espacio y del tiempo,

c)                                 que desencadena un progresivo aislamiento, exageración de algunos rasgos progresivos de su personalidad, y

d)                                aparición de facetas nuevas que toman la forma de “manías” tales como esconder objetos o acumular su dinero,...).

En segundo lugar, como alteración extraordinariamente usual y, en cierto grado, especialmente grave causada por el paso de los años suele aparecer, mas o menos difuminada, mas o menos patente, la depresión.

En efecto, nos atrevemos a afirmar que, hasta hace poco tiempo, se ha prestado poca atención al paulatino desarrollo de comportamientos depresivos en los mayores, tales como la tristeza recurrente e injustificada o la pérdida de interés en acontecimientos de su entorno, camuflándose en la común aceptación y creencia de que tales carencias no eran mas que manifestaciones normales de la tercera edad. Ello no es cierto o, al memos, no es una inamovible verdad…

Para la detección de estas “depresiones seniles” basta con observar y estar atentos a sintomatología del tipo de pérdida del apetito, problemas de sueño y despertares tempranos o sensación general de pena, silencios injustificados y falta de motivaciones o creatividad...

Quizás el factor más importante, y sobre todo simple y útil, a la hora de pronosticar la depresión senil sea el aislamiento social o las  limitaciones perceptivas, que siempre se acompaña y que son claramente perceptibles por los que le rodean o tienen bajo su cuidado o custodia…

IIº.- ASPECTOS GENERALES DE LA INTERVENIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA PERSONA MAYOR.

En primer lugar hay que sostener la valoración de la edad avanzada desde una óptica de posibilidades, excepcionalmente, de de un enriquecimiento personal y colectivo como un deterioro, una carga o un problema social. Se dice que los mayores son poco participativos, pero el error está en que no le es francamente factible en la participación en las actividades de los mas jóvenes ya que demasiadas de estas “novedosas” actividades son incapaces de despertarles un interés significativo o un atractivo suficiente. Por ello creemos que a la hora de preparar un programa, o un proyecto e atención integral a una Persona Mayor, hay que plantearse;

-                                primero, que las actividades llenen todas las esferas vitales, tanto de conocimiento como físicas como afectivas y mentales,

-                                segundo, que sean capaces de generar una motivación potente y autónoma, alejada de la imposición o de la obligatoriedad, de estímulos o modas pasajeros y se adapten a sus situaciones específicas personales. Se debe programar como objetivo de la atención psicológica de la Persona Mayor una actitud de desinhibición de la Persona Mayor, potenciadora de la relación con su cuidador y con terceros, disfrutar y apreciar a los demás y a saber vivir y así empezar a lograr que  se motiven por la tarea que inicia el asistente o cuidador al que nos hemos referido en la introducción.

-                                Finalmente, es ineludible enseñar a las Personas Mayores estrategias y habilidades intra e interpersonales con la intención de iniciarse en conocer y reconocer emociones y vocabulario emocional, empatía, autoestima y habilidades sociocognocitivas en la toma de decisiones ya desde su status provocado por el paso de los años y el aislamiento que las condiciones vitales sus cuidadores naturales, sus descendientes, muy a menudo, les ocasiona.           

Por ejemplo, se habría enfocar en una doble vertiente;

a)                                 establecer como una prioridad la de mejorar su estado anímico para superar frustraciones, relativizar fracasos, sobrellevar desencantos, imponerse a duelos, desterrar momentos de apatía y

b)                                 valorar debidamente aquellos momentos, situaciones y personas que les van a provocar la risa y la diversión con el objetivo de establecer una buena comunicación consigo mismo y con las nuevas personas con las que se interrelaciona en su entorno de Persona Mayor.

IIIº.- ASPECTOS DIFERENCIALES DE LA INTERVENIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA PERSONA MAYOR.

Incidir, inicialmente, en que no estamos hablando de un tratamiento de una psicopatología específica de la Tercera Edad, queremos, simplemente, encauzar los medios que consideremos mas útiles para que los últimos años de la vida de una Perona, cuando su cuidado es sometido a un tercero, el “cuidador o asistente”, éste tenga en cuenta algunos parámetros o medios de actuación que le van a facilitar sobremanera tanto su labor, como potenciar positivamente el resultado de la misma.

IIIº.- Iº.- GENERALIDADES.

Dicho lo anterior queremos hace una muy escueta guía para la búsqueda de estrategias de intervención socioemocionales, creando talleres, elaborando materiales, diseñando dinámicas… Por ahora, diremos que la psicología de la persona Mayor se podría resumir que la misma es una mera continuidad y no una brecha o un paréntesis en el que habrán de predominar;

a)                                          la comprensión, asimilación y asunción de nuevos estímulos y

b)                                         la reparación de los estímulos declinados o modificados por el paso de la edad, recomponiéndolos a su total o  modificada eficacia.

Nuestro comportamiento y nuestra actitud se centrará, en esta fase de atención y cuidado durante la fase de la edad avanzada, en la reinterpretación de su interacción con los demás, que el tiempo ha podido modificar.

IIIº.-IIº.- EL ESTADO ANÍMICO; LA CAPACIDAD DEL BIENESTAR Y EL SENTIDO DEL HUMOR.

Los geriatras, gerontólogos, educadores, pedagogos, terapeutas, psicólogos y demás profesionales que trabajan con personas mayores saben y reconocen de la importancia del sentido del humor:

1º.- Objetivamente, el sentido del humor es la capacidad de reírse y relativizar las cosas serias de la vida, siendo un signo de madurez de la personalidad.

2º.- Subjetivamente, ejercitar sentido del humor, es mantener siempre un tono agradable predominante ante todas las situaciones, proporcionándonos una visión positiva y relajada de la vida.

En toda actuación de vigilancia y cuidado con los Mayores que debe cobrar una especial relevancia, el sentido del humor y la risa, ineludiblemente; es una plataforma sobre la que se debe partir a la hora de plantear  algunos objetivos.

En definitiva, el humor sirve para liberar tensiones pero, básicamente, es también una experiencia social que nos ayuda a sentirnos mas relajados con los demás, fomenta la sensación de unidad y pertenencia al grupo, reduce los sentimientos de soledad o aislamiento y también nos ayuda a superar los sentimientos de pena.

IIIº.- IIIº.- LAS ACTIVIDADES FÍSICAS Y EL CONTACTO PERSONAL.

Permanentemente estamos utilizando un lenguaje no verbal y medio principal de ello es el contacto físico. La comunicación del tacto es una parte muy importante para nuestro crecimiento emocional y sin embargo es una de las que menos se utiliza; queremos ignorar que tocar y ser tocados es una necesidad.

El contacto entre dos pieles puede ser calmante, curativo, cariñoso, afectivo, consolador o generador de seguridad. El movimiento corporal, junto con la comunicación no verbal, y la expresión o el contacto corporal, permiten que vayan desapareciendo las posibles desconfianzas o tensiones iniciales que aparecen en las personas de edad avanzada.

En la sociedad en que vivimos actualmente, cada vez hay mas ancianos que viven solos; esto implica que sobreviven desatendidos física y emocionalmente, que soportan solos  sus dolencias, su propia degeneración física y su soledad al fin y al cabo.  En estas personas, disminuyen las oportunidades del contacto fisco, y social.

Estar activo en la tercera edad, es uno de los factores que mejor explica el bienestar subjetivo, porque además de ejercer un efecto directo sobre la satisfacción con la vida, el realizar actividades es positivo para la salud física, la salud mental, la propia percepción positiva del envejecimiento y las relaciones sociales; variables todas ellas, fundamentales para mejorar el sentimiento de felicidad.

Cuando al asistente o el cuidador activa los estímulos del contacto fisiológico (y, sobre todo, la apetencia del mismo) estará contribuyendo a tomar conciencia de la importancia que la actitud corporal tiene en el encuentro personal y, tal vez, procure, la mejoría de algunas, o muchas, enfermedades.

IIIº.- IVº.- LAS ACTIVIDADES INTELECTUALES CREATIVAS.

Desde nuestra experiencia, y como reflexión, podemos afirmar que aquellas personas que quieran mejorar su calidad de vida y no enfermar, deben: mantener viva la curiosidad, aprovechar las oportunidades y saber rodearse de las personas adecuadas. Se puede añadir que, además de lograr el éxito,  alcanzar y aumentar el grado de satisfacción de uno mismo, tan necesario según vamos cumpliendo años y van surgiendo ciertas inquietudes que pueden perjudicar nuestra estabilidad emocional.

Por ejemplo la pintura y demás manualidades, la lectura en lo posible. Y, ante todo y constante y continuada conversación y diálogo como fuente de creación de novedosas ideas.

IIIº.- Vº.- LA POTENCIACIÓN DE LA TOLERANCIA.

 La tolerancia es fácil de aplaudir, difícil de practicar y muy compleja de explicar. Se debería tolerar todo menos la injusticia y la discriminación… pero no toleramos tantas cosas… Recordemos aquello de que “…ante la intolerancia cero; intolerancia cero…”.

 Los tolerantes son:

a)     respetuosos,

b)    pacientes,

c)     amables

d)    serenos,

e)     comprensivos.

 

Y, por el contrario, nunca acostumbran a ser;

a)     Intransigentes,

b)    autoritarios,

c)     arrogantes,

d)    egoístas.

Finalmente apuntar que el tolerante con uno mismo, casi inexcusablemente requiere acostumbrarse a la disciplina en determinadas condiciones y habilidades:

 Primero, tener conciencia de uno mismo, tanto a nivel corporal, como emocional.

Segundo,  saber cuidarme, conocer mis límites, saber lo que puede ser beneficioso o perjudicial.

Tercero, estar pendiente de los demás, escuchando a la otra persona y, en su caso, ser agradecido.

Cuarto, buscar en mi interior, escuchar mi interior e intentar realizar mis sueños.

IIIº.-VIº.-  EL CONTACTO CON LA NATURALEZA.

Muy brevemente, por obvio, aquí hace falta incidir, si quiera circunstancialmente un apartada amplio, variable, mutante, particular pero imprescindible que genere una relación mas o menos continuada y normalizada del la Persona Mayor con su ámbito natural, la naturaleza, los jardines, los árboles y todo lo que, inevitablemente, habrá de potenciar su propio y personal reconocimiento y asimilación de que forma parte de un todo, el mundo natural, del que ni vive aislado, ni del que puede desterrarse, voluntaria o involuntariamente.

IIIº.- EL MÉTODO Y LA CONDUCTA DEL ASISTENTENTE.

Muy brevemente vamos a exponer alguna de las pautas que consideramos correctas para paliar o minusvalorar el deterioro  que a todos nos causará la edad. Indudablemente que proporcionar a la Persona Mayor un ambiente controlado y rutinario siempre será algo tan simple como efectivo. También coadyuvan la iluminación natural, los horarios estables y, en general, lo hábitos bien establecidos; es decir la instauración de cadenas estables de comportamientos, hábitos y rutinas. Por el contrario, resultará efectivo evitar la reorientación o el cambio repetido, pues, inevitablemente, provoca frustración.

En cuanto a la comunicación se ha demostrado como efectivo el desviar su atención, no repetir las mismas preguntas o hablarles siempre de forma abierta y relajada, procurando mantener contacto ocular y expresión facial agradable, así como reducir ruidos y otras circunstancias que puedan intranquilizarlos.. También facilitar la consolidación de recuerdos recientes (fotografías, novedades, noticias, conocimientos, relatos…).

En relación a los procedimientos específicos para la recuperación de los déficits de memoria, se pueden aplican la utilización de notas, escritos, libros, relojes con alarma como estrategias exógenas o bien otras mas propias como serían;

a) la comunicación cara-nombre, asociando un rasgo facial distintivo a cada nombre a recordar.

b) Cálculos matemáticos, puzles, colores.

c) Búsqueda alfabética, elaborando palabras con las iniciales de la lista de elementos a recordar.

Finalmente incidir, muy seriamente, en algo que se sale muy fuera del ámbito del cuidador y que requiere la asistencia de especialistas cualificados como los psiquiatras; ante todo, hay que prevenir o esquivar que cualquier comportamiento depresivo ; sobre todo los relativos al mantenimiento de actividades diarias (no permanecer en la cama, aseo, vestido, comidas, paseo,...). Respecto del llanto continuado, debe convertirse en una grave forma de asegurar la atención de los que rodean a la Persona Mayor.

El cuidador, prudencialmente, deberá actuar en el sentido de convencerles de los beneficios “de actividad” y los perjuicios de “la dejadez”, incluso utilizando la instigación física para la practica de ejercicios, o rehabilitación.

 Un aspecto importante es el de aportar cierta gran capacidad para nuevos aprendizajes y manutención en la capacidad de realizar las actividades de la vida diaria,  con el único requisito de que el procedimiento sea lento, paso a paso. Algunas de las actividades recomendables pueden ser, dependiendo del individuo;

1º.- Paseos al aire libre ya que favorecen capacidades físicas como la respiratoria, la circulación, la sanguínea, la actividad mental y, globalmente, mejoran el estado general.

2º.- Actividades diarias que potencien el mantenimiento de una cierta autonomía, al tiempo que afianzan hábitos positivos de actividad.

3º.- Hábitos de salud positivos que servirán para el mantenimiento de la independencia funcional del anciano, al tiempo que previenen o controlan la aparición de problemas de salud.

4º.- Ejercicios de rehabilitación. Resulta mas que evidente que el hábito de ejercicio diario ayuda a combatir los cargas naturales de la vejez, y ejerce un efecto benéfico sobre todo el organismo.

5º.- Evitar el sedentarismo. La inactividad acostumbra a ser premonitoria de una viejez con mayores dificultades.

6º.- Relaciones sociales con otras personas. Unas buenas relaciones sociales alargan la vida en cantidad y calidad, al tiempo que sirven para intercambiar afectos, participar de la vida social y favorecer el sentimiento de vinculación del anciano.

7º.- Conversación y dialogo interactivo. Favoreciendo la expresión de emociones y la rememoración de recuerdos.

Vº.- CONCLUSIONES.

El cuidado de personas nunca es fácil, pues se involucran sentimientos y emociones en la relación de ayuda. Quizás la mejor manera de enfrentar estas situaciones sea el conocimiento de uno mismo y por ello siempre será imprescindible que los profesionales y cuidadores deben estar capacitados para ayudar y entender la persona mayor. Este cuidado tiene que argumentarse entre en dos coordenadas imprescindibles;

a) La aceptación incondicional. Enfrente de nosotros tenemos a una persona respetable por encima de todo. Y debemos hacerle percibir ese respeto, interés por sus problemas o inquietudes, al margen de que objetivamente sean tan importantes y

b) Comprensión empática. Intentando ver la realidad desde su punto de vista y facilitando la expresión de estados de ánimo y emociones.

         Aquí solo se han pergeñado genéricas ideas, muchas veces expuestas, que quieren ser un simple proyecto para proyectarse en multitud de escritos parcial y, en realidad, no se aporta mas que una visión o un panorama generar y generalizante del cuidado de la Persona Mayor.

         Seguramente ninguna idea es novedosa pero la conjunción de todas ellas puede traer nuevos caminos de reflexión y operar nuevas del cuidado de nuestros Mayores.

 

RAMÓN MACIÁ GÓMEZ

Magistrado Jubilado

Junio de 2013

www.ramonmacia.com

ramonmacia@ramonmacia.com

MARÍA JOSÉ COSTA MEDRANO

Abogada

 

 

 

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